LA TRAVESURA DE LA LUNA
Por Paco Arroyo
Martínez
Contaba mi abuelo que hace muchos años, cuando era chiquillo, que fue con cuatro amigos a la casa
de la Huerta a coger renacuajos en el pilón de la Fuente de la Teja, allí donde
abrevan los rebaños de ovejas y cabras.
Cuando ya nos
disponíamos a volver a casa, que ya era la hora de comer, el sol fue perdiendo intensidad y se oscureció. Los ruiseñores que
revoloteaban en las ramas de los chopos dejaron de cantar, el cielo se cubrió
de estrellas y se volvió frío. Miguel dijo que se acercaba la fin del mundo y
Luisito, que era más pequeño lloraba desconsolado, y decía que tenía miedo y
que no se quería morir.
Nos acurrucamos
detrás de unas piedras grandes, entre las junqueras, muy aterrorizados y así pasamos,
lo que creíamos mucho tiempo. El sol volvió al cielo y nos fuimos al pueblo
corriendo
. Llegamos sofocados a la escalinata que asoma al regajo,
al final de la calle Valencia y unos viejos que estaban sentados a la sombra
nos tranquilizaron y nos aseguraron que el mundo no se acababa. Que lo que
había pasado es que la Luna, que es muy traviesa, había cubierto el Sol con la
manta lona.
Pero no los creímos y corriendo nos fuimos cada cual a su
casa. El mundo no se acabó, pero aquel susto tan grande, tardaríamos muchos
años en olvidarlo. Según he podido saber aquel acontecimiento fue un hecho real
que sucedió el 30 de agosto de 1905 y que el abuelo nunca mentía.
La fotografía de Ricardo Rodríguez (con derechos de
autor) corresponde al eclipse se de sol del día 12 de agosto de 2026 desde Fuenterrobles.
