lunes, 29 de agosto de 2022

LA PRIMERA OLA DE CALOR EN FUENTERROBLES (JUNIO DE 2022)

 

 

                        En esta olivera se han perdido 10 litros de aceite

En el mes de junio de 2022, la floración de las oliveras se encontraba en pleno apogeo. La primavera había sido generosa en lluvias: en marzo se recogieron 113,6 mm en 19 días de lluvia; en abril 45,3 mm en 14 días y en mayo 15,4 mm en 4 días. La tierra rezumaba agua por lo que la floración había sido como nunca habíamos conocido. Las oliveras parecían que estaban cubiertas con un manto blanco con tantas flores.

Entre los días 6 y 20 de junio se produce una ola de calor superando las temperaturas durante estos 15 días los 30ºC.

Para mejor entender lo que significó esta ola de calor vamos a hacer una comparación con las temperaturas del mes de junio de los tres años anteriores /2019-2021).

Temperaturas medias recogidas por la estación de AVAMET Fuenterrobles

Año

Máximas

Mínimas

Medias

2019

27,1

11,2

19,7

2020

26,4

12,2

19,4

2021

25,8

13.0

19,5

 

Con respecto a las temperaturas medias de mes de junio de estos tres años anteriores, las temperaturas de junio de 2022 han experimentados los siguientes incrementos:

Temperatura máxima 2,9ºC

Temperatura mínima 1,3ºC

Temperatura media 3,7ºC

 

Y si nos limitamos a los 15 días de calor que duró la ola entre los días 6 y 20, tenemos durante este periodo los siguientes datos:

Temperatura media de las máximas 32,7ºC (incremento 6,2ºC);

Temperatura media de las mínimas 15,01ºC (incremento 3,4ºC);

Temperatura media de las medias 24,3 grados (incremento 4,8ºC).

Con el  tratamiento de estos datos expuestos arriba, que hemos recogido de la estación de AVAMET FUENTERROBLES es normal que las flores de las oliveras que conocemos con el nombre de tramilla se abochornaran por lo que la cosecha de aceituna es nula, se ha perdido la totalidad.

 

viernes, 5 de agosto de 2022

La raboseta del "Canto de los Valientes viaja a "la Derrubiada"

La raboseta del "Canto de los Valientes" (Fuenterrobles) viaja a "La Derrubiada" (Venta del Moro"

 

                 

           La raboseta del "Canto de los Valientes" se va a Venta del Moro. Acuarela de M.V. Boyero
   

Habiendo apacentado mi rebaño de cabras blancas por los altos de Taus, bajé al abrevadero de la Casa del Horcajo y saciados los animales fui a encerrar al corral de Bancañete. Al llegar al ejido del corral vide venir una caterva de zorras con un escandaloso jolgorio, extremadamente contentas. Más contento quedé yo al reconocer a la zorrita del “Canto de los Valientes”.

 
   
                                          




Aprisco de los Altos de Taus
 junto a la Vereda de Hórtola
(Fuenterrobles)







                                                                                        Corral de Bancañete (Fuenterrobles)



Preguntándole por el viaje, me comentó que muy bien, aunque el abuelo se disgustó en varias ocasiones. Primeramente, al llegar a la Casa del Gil Marzo que la encontraron en ruinas, cuatro paredes sin tejado. Y recordaba el abuelo que allí tenían el mejor gallinero de toda la Venta del Moro.

Es que las gallinas es el plato preferido de las zorras y ahora que somos ricos y ya no criamos aves en los corrales de los pueblos, se tienen que conformar con conejos de monte y liebres. Pero no es lo mismo y lo aceptan con resignación, que ya lo dice el refrán: “cuando no hay lomo, de todo como”.

Más adelante, otro disgusto al llegar a la Fuente de la Zorra, jurisdicción de Jaraguas, que la encontramos seca. Recordando sus años mozos que pasaba en unas amplias zorreras de unos parientes de su madre, se echó a llorar. Es que allí festejó con la que sería su compañera de toda la vida. Tomamos el camino de la “Rambla Albosa” para encontrar algo de agua y refrescarnos que este mes de julio es el más caluroso de todos los que hemos vivido.

Y finalmente cuando llegamos a “La Derrubiada” se le cayó el mundo a los  pies. Que soponcio más grande se llevó. Casi la palma. ¡Qué ruina! ¡Qué desolación! Todo el frondoso bosque reducido a cenizas. Allí no había vida. No encontramos a nadie que nos diera una referencia de nuestros parientes.



                            Incendio  de Venta del Moro. Fotografía del País, Comunidad valenciana

Al cabo de una semana de recorrer aquellos lugares nos retiramos hacia el parque de la Hoces del Cabriel para buscar algo de alimento, que entre los tocones que dejó el fuego no había nada que rascar. Camino del parque subimos al “Mirador del fotógrafo” por ver si divisábamos vida y ¡qué casualidad!, encontramos una familia que conocía a nuestros parientes y nos encaminaron hacia las zorreras del “Puente de Vadocañas”. Pero allí no los encontramos.

                          Puente del Vadocañas sobre el río Cabriel entre Iniesta y Venta del Moro

Dando por perdidos nuestros familiares, decidimos volver a Fuenterrobles. Pasamos por la Casa del Zorro, donde sale el camino de “los Cárceles” y preguntamos a una “raposa” por nuestros parientes. Pero no sabía nada. Nos dirigimos hacia la “Peña Roya” y atravesando la “Hoya Redonda” y “el collado de la Salamonda” llegamos a la “Fuente de la Oliva”. Y en el abrevadero de esta fuente nos encontramos. ¡Qué abrazos! ¡Qué besos! Es que nos queremos mucho.


                                         Abrevador de la Fuente de la Oliva (Venta del Moro)

Nos contaron que el incendió fue devastador, que el monte estaba muy sucio, con tanto ramaje seco que dejó la tormenta que llamaban “Filomena” de hace un par de años que rompió muchos pinos. Antes el monte estaba limpio, que con los restos de la poda y los árboles secos se hacían gavillas que llamaban fornilla para los hornos de pan cocer y las destilerías de alcohol de Utiel. Además, estaban las atochas resecas que ardieron como la pólvora.

(Llegado a este momento, tengo que hacer un inciso para explicar a mis amigos de la ciudad que la atocha es la mata del esparto. Tiene una duración de 75 años, siempre y cuando se le quiten todos los años las hojas, que es la parte aprovechable para hacer papel o tejer pleita para elaborar alguna espuerta. Si no se recolectan las hojas anualmente, de agosto a noviembre, la mata degenera y se seca convirtiéndose en yesca).


                                        Atocha degenerada casi seca (peligro para el monte)

No permiten coger esparto, ni para hacer un pequeño cesto, ni para aprovechamiento comercial. Y esto es un error, pues no solamente deben permitir la extracción, sino que la deben potenciar sin tener que pagar canon alguno, solamente por el beneficio de la limpieza del monte, que ya bien dice el refrán: “lo comido por lo servido”.

                                  Atocha quemada en la Derrubiada. Fotografía de Nacho Latorre

Y volviendo al relato de la raboseta, me cuenta que allí hubo una gran mortandad. Todos los animales que no pudieron huir quedaron abrasados y muchos de los veloces de cuatro patas también, que con los cambios del viento quedaros rodeados por el fuego.

Así que pensaron traerse a sus queridos parientes una temporada a Fuenterrobles. Y aquí están, que habían venido sin problemas. “Ojo avizor” atravesaron las tierras del”matazorras” que por el “Corral de la Morena”  demarcación de la “Sevilluela” tiene  almendros y cerezos. (Dicho sea de paso, las mejores cerezas que se pueden encontrar en las mejores fruterías).

La verdad es que el “matazorras” es una bella persona, si sólo mató una zorra  y “matazorras” lo llamaron. Fue un arrebato. Perdió la cabeza cuando un pariente de la raboseta bastante “golosete” entró en su corral y esquilmó el gallinero. Hasta se zampó la ingleseta que era una llueca muy estimada. Con lo buena persona que es y cuando muera (que Dios dilate su vida) será recordado como “el tío matazorras”. Siempre ha habido injusticias.

Y aquí tenemos instalada la familia de “raposas” de la “Derrubiada” para reponerse de todo lo que han pasado y coger ánimo. La familia está instalada en unas zorreras en el “Vallejo Largo” por donde pasa la vereda de Hórtola, cerca del “Canto de los Valientes. Pero no estarán mucho tiempo que tienen mucha querencia a “La Derrubiada”, es que aquellos parajes eran de ensueño y no tardarán mucho tiempo para recuperar su esplendor, así lo creo.

Pues muy bien raboseta amiga. Espero que nos veamos por el Camino de Santiago cuando lo recorra con la bicicleta.

Y llegado a este punto voy a buscar a Gonzalo Gil Viana (a) el Colorado (familiarmente "el Kolo" para que nos diga eso que tanto le gusta a Raquel, que por cierto, es de Venta del Moro: Colorín, colorín, Colorado, este zorrerro cuento se ha acab

Dedicado  Marcos, Alejandro, Eva, Marina., Blanca, Michel y Quim.

NOTA. Para mejor entender este cuentecillo había que leer:

-      La zorra y la uva

-      La zorra del Canto de los Valientes

En el blog”cosasdepacodefuenterrobles”.

viernes, 29 de julio de 2022

Cuentecillo para las Casas de Moya

 

Cuentecillo para las Casas de Moya

 

Estas mañanas de mediados de julio madrugaba y con algo de fresco, muy poco, recorría con la bicicleta el Camino de Santiago desde Fuenterrobles hasta Camporrobles. Descansaba tomando un café que lo hace muy bueno una señora en un bar que hay frente al Ayuntamiento y regresaba a casa, ya con bastante calor.

Una mañana me encontré con una guapa raboseta a mitad camino, por un paraje que llaman “el canto de los valientes”, por donde Daniel el “perillas” tiene una caseta.

¿Qué de que vas? Le pregunté al pacífico y astuto animal. Me dijo que estaba recogiendo provisiones (conejos que hay una plaga por aquellos lugares) que se iba de viaje con la familia.

La zorrita que estaba por la conversación me explicó que tenían unos familiares por “la Derrubiá” y desde el voraz incendio que asoló estos días pasados aquellos montes no tenían noticias de ellos y andaban muy preocupados porque tenían conocimiento que había muerto mucha fauna.

Le comenté que tomaran precauciones por el camino, que por Jaraguas no tendrían problemas porque son muy buena gente, pero en pasar “el pino de los quintos” debían andar ojo avizor que por allí merodea un amigo que llaman el”matazorras”.

Acordándome de este amigo “matazorras, que no sé qué inquina  tiene a estos animalicos del Señor, le recomendé que no entraran en ningún callejón de los muchos que hay en la Venta. Allí en los corrales anexos a las viviendas hay muy buenos gallineros, pero ponen trampas a las zorras, que no son de compartir y es probable caer en alguna celada.

La zorrita me agradeció el comentario y me aseguró que jamás entrarían, que estaban aleccionados por su abuelo, un viejo zorro resabiado que muchas veces les contó que tenían un pariente bastante solfarrero y entrando en el callejón de la Sorda ya no salió con vida.

Pero si en ese callejón vive el “Matazorras” con su compañera Rosa y una hija ya moza muy guapa. ¡Cómo recuerdo a Rosa! Una excelente cocinera que una vez comimos con ellos Fernando yo una pepitoria que guisó con mucho esmero y cuando lo recuerdo se me alteran los jugos gástricos y eso que fue antes de la pandemia.

Se despidió la raboseta con un “vaya usted con Dios” y le deseé buen viaje esperando que sus parientes hubieran podido eludir el fuego.

  
                             Fotografía propia sin derechos de autor


lunes, 25 de julio de 2022

FUENTERROBLES ES TIERRA BOBAL



 

FUENTERROBLES ES TIERRA BOBAL






                                           Sobre estos campos acechan las placas solares


El paisaje agrario es, ante todo, fruto de la humanización del paisaje natural. Es la obra de una sociedad humana que ha actuado y sigue actuando con distinta intensidad, según las épocas, sobre el medio físico que circunda nuestro pueblo. Existe una estrecha interrelación entre la sociedad que humaniza y el medio natural.

En estos cambios del paisaje mucho ha influido la presión demográfica. En los años de mayor poblamiento la deforestación era muy intensa: encontrar algo de leña para cocinar y calefacción era harto difícil.

Por otra parte, los medios de producción han producido cambios sustanciales: los trabajos con la azada o con el arado romano apenas tenían incidencia sobre el paisaje. No sucede lo mismo con la introducción de sofisticada maquinaria que hace desmontes imposibles en otros tiempos y se lleva por delante hormas y ribazos triturando las piedras.

También hay que considerar la influencia del clima cuyos factores de temperatura y precipitación han sufrido importantes cambios.

Brevemente veremos como ha cambiado nuestro paisaje.

Cuando empieza a poblarse la Casa de Fuenterrobles a principios del siglo XV casi todo el término municipal estaba ocupado por bosques de pinos, carrascas y robles. Solamente la cañada que desde el antiguo carrascal de Camporrobles, en las proximidades de esta población, y siguiendo una dirección Norte a Sur era tierra de pastos de la Dehesa Boyal. Muy buenos pastos por la calidad de la tierra y por la abundancia de agua que traía el Arroyo del Regajo que sería encauzado más abajo formando la Acequia Madre.

Pero el bosque sería continuamente sobreexplotado para la obtención de madera principalmente para el carboneo, así como para la creación de pastizales. El auge de la ganadería ocupó para pastos el conjunto de terrenos no cultivados de forma permanente. Se cercaron tierras de panes y surge un paisaje de cercas del que queda algún vestigio. Y como ejemplo de deforestación tenemos “el Cerro Pelado” que precisamente recibe este nombre por la ausencia de vegetación. A lo largo de dicho cerro vemos una docena de barracas de encerrar ganado, lo cual nos da idea de la presión que estas tierras hubieron de sufrir y de donde le viene el nombre.

Al tiempo que aumenta la población y la ganadería va perdiendo importancia se incrementa el cultivo de cereales. Durante los siglos XVII y XVIII y primera mitad del XIX el paisaje es totalmente cerealista salpicado de manchas arbóreas de pinos y carrascas. Sería a partir de 1850 con las crisis europeas del oídium y sobre todo a partir de 1868 con la destructiva filoxera cuando las viñas empiezan a ganar terreno, aunque el paisaje sigue siendo cerealista. Se dedica más labrantío a cultivos herbáceos que a cultivo leñosos (vid, muy pocos olivos y apenas algunos almendros que aparecen diseminados por los ribazos).

Hacia 1950, seguimos con un paisaje eminentemente cerealista pero las plantaciones de viñas adquieren un ritmo tan acelerado que en muy poco tiempo relegarían al cereal a un segundo plano. Aunque se plantan las viñas en terrenos menos apropiados para el cereal, pero que dan muy buenos resultados en la producción de uva y al dejar de ser rentable el cultivo de trigo y cebada se generaliza por todas las tierras las plantaciones de viñas. Incluso en tierras de la Cañada donde no había ni una cepa, ahora no hay ni una espiga. Y no había viñas porque se helaban y en estos momentos cuando se han reducido los hielos y ha aumentado la temperatura, la viña es más rentable. Vemos como la meteorología influye en el paisaje. Y si consideremos las extensas plantaciones de almendros podremos afirmar que aquel paisaje cerealista que nos caracterizó durante varios siglos ha pasado al recuerdo.

He intentado reducir al máximo la explicación para tener una visión general de nuestro paisaje que emociona en primavera con los campos floridos de almendros y en verano con la frondosa vegetación de las viñas.

Es nuestra Tierra Bobal, pero negros nubarrones se ciernen sobre el horizonte como necrófagas bandadas de cuervos y picarazas. Me refiero a las multinacionales que han puesto su punto de mira en nuestras tierras, cuyo precio lo pueden asumir y recuperar en muy poco tiempo gracias a las plantas fotovoltaicas. Con una población campesina envejecida y muchos jóvenes que no quieren seguir la tradición de sus padres viñadores, en muy poco tiempo esta hermosa tierra bobal quedará reducida a un erial. Y es que donde se asienta el capitalismo salvaje no vuelve a crecer una cepa ni un almendro ni una olivera ni una espiga. En algunos municipios se está limitando la superficie de placas solares a un porcentaje de las tierras de cultivo de modo que no se destruya nuestro patrimonio rural en esta hermosa TIERRA BOBAL.

 


No quiero imaginar al pie del telégrafo los huertos solares

jueves, 14 de julio de 2022

Siglo XX, Fuenterrobles, problemático y febril

Siglo XX, Fuenterrobles, problemático y febril 




La Biblioteca Pública de Requena recomienda

Del siglo XVIII pasamos al siglo XX, una centuria espinosa para los historiadores comarcanos que temen que la cercanía de los hechos más desagradables del pasado siglo y, a la vez, la proximidad del paisanaje pueda ofrecer problemas al investigador o a la investigación. Francisco Arroyo se ha enfrentado a la historia del siglo XX de su pueblo, Fuenterrobles, con una enorme solvencia y su monografía “Fuenterrobles siglo XX, problemático y febril” puede servir de ejemplo a la hora de enfrentarse a este siglo por parte de la historia local. Paco Arroyo es un investigador especial con una metodología propia que consigue aunar las fuentes documentales, bibliográficas, hemerográficas y orales para recrear cómo era la vida rural en pasadas épocas. Cualquier testimonio escrito u oral, por banal que pueda parecer (un anuncio en la prensa, el recuerdo oral de un amargo pedrisco, una expresión popular...) sirve para convenientemente agitado y combinado ofrecernos la estampa de cómo era la vida cotidiana de un jornalero a principios del siglo XX y, a su vez, cómo fue el surgimiento del anarcosindicalismo en la comarca. Arroyo repasa la Dictadura de Primo de Rivera, la II República y su beneficiosa actividad educativo-cultural, y también se introduce en la Guerra Civil es un relato objetivo y contrastado de los sucesos ocurridos en su población, sin olvidar el discurrir de la vida cotidiana. La dura posguerra, el desarrollismo, la evolución de las festividades religiosas y populares, la convivencia entre los vecinos tras la guerra civil y cómo no, la evolución agrícola y ganadera en la que el autor es un consumado experto son repasados en este magnífico libro que debe figurar en los anaqueles de los interesados en la historia de la comarca.


miércoles, 6 de julio de 2022

Fuenterrobles: patrimonio perdido (Cuarta parte)





 Una nueva entrada sobre el patrimonio perdido que configuraba el paisaje de nuestro pueblo que yo llegué a conocer.







viernes, 1 de julio de 2022

Guía comercial de Fuenterrobles en 1959

 

Guía comercial de Fuenterrobles 1959

 

                                   Antigua almazara


Guía comercial de Fuenterrobles 1959

 

Comercio

Comerciante

Dirección

Carnicería

Avelina Fuentes Gil

Paz, 26

Horno-panadería

Pedro López Yagüe

Plaza luna, 1

Herrería

Honorato Mislata Martínez

General Mola, 2

Fábrica Harinas

Abilio Pérez Arroyo

Paz,20

Electricista

Francisco Gil Martínez

Circo,6

Relojero

Pablo Hernández García

Norte, 4

Tejidos- Ferretería

Celia Pérez Martínez

Calvo Sotelo, 22

Café

Antonio Latorre Martínez

Calvo Sotelo, 20

Comestibles

Amadeo Hernández García

Calvo Sotelo, 12

Carnicería

Andrés Murciano Díaz

Calvo Sotelo, 11

Pintor

Loreto Palomares Lázaro

Santiago, 16

Carnicería

Clemencia Sahuquillo Ortiz

Calvo Sotelo. 3

Droguería-perfumería

Miguel López Pérez

Emperador. 6

Estanco-pescadería

Pedro Sáez Chaves

Fuente 11

Barbería

Aquilino Trujillo Chaves

Valencia, 17

Comestibles finos

Emiliano Pérez Martínez

Valencia, 22

Horno- Panadería

Teodoro Latorre Palomares

Valencia, 24

Ordinaria a Valencia

Juliana Carrión Viana

Calvo Sotelo, 6

Peluquería

Remedios Ponce Pérez

Valencia, 8

Viajeros “la Saleri”

Hermanos García

Glorieta, 1

Electricista

Francisco Carrión Martínez

Pino, 16

Transportes a Utiel

Miguel Yagüe Palomares

Paz, 18

Sastrería

José López Latorre

José Antonio, 8

Confección de jerseys

Anita Mislata Jiménez

Paz, 12

Sastrería

Gerardo Flores Maeso

San Vicente, 2

Comestibles

Emilio Fuentes Gil

Gurugú, 4

Bodega

Miguel Arroyo Arroyo

Barcas, 9

Herrería

Marcelino Latorre Pérez

Barcas, 24

Horno pan cocer

Julián Murciano López

Barcas, 9

Barbería

Victoriano Viana Viana

San Vicente, 3

Seguros

Regino Moya Chaves

Barcas, 7

Barbería

Esteban Fortea Fernández

Barcas, 40

Confección de jerseys

María Latorre Sáez

Paz, 8

Carnicería

Teófilo Torres Maeso

Gasrcía Berlanga, 12

Gaseosas y sifones

Otilio Latorre Martínez

Barcas, 14

Horno-panadería

Juan Gorbe Pérez

García Berlanga, 6

Café

Manuel Viana López

Pza. E. Pedrón

Zapatero

Ángel Olivares Chaves

Pza. E. Pedrón, 2

Modista

Encarnita Pardo Valera

Emperador, 9

Sastre

José Sáez Flores

Emperador, 9

Taller Bicicletas

José Viana López

Emperador, 20

Camisera

María Solaz Mislata,

Emperaddor, 16

Ordinario a Valencia

Luis Moya Moya

Emperador, 12

Guarnicionero

Jesús Murciano Chaves

Emperador, 20

Fábrica de aceite

Fidencio Arroyo Pérez

Huertas, 2

Camisera

Salud Viana Palomares

José Antonio, 1

Tejidos-paquetería

Gonzalo Latorre López

Calvo Sotelo, 14

Seguros

Miguel Lázaro Navarro

Santiago, 24

Bodega

Gerardo Monteagudo Moya

Extramuros, 1

Baratijas

Ponce y Palomares

Fuente, 2

Bodega

Joaquín Gómez Peris

Patrocinio, 2

Bodega

Dionisio Monteagudo Ibáñez

Paz, 38

Salón de baile

Eleuterio Murciano  Viana

General Mola, 2

Salón de baile

Gerardo Flores Maeso

General Mola, 7

Salón de cine

Gerardo Pérez Martínez

Patrocinio, 7

Fuente: Libro-programa de las fiestas del año 1959